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lunes, 24 de marzo de 2014

Galletas de avena y chispas de chocolate

Tengo dos recetas de galletas que son mis favoritas: unas de nueces de macadamia y chispas de chocolate (que son brutales para hacer en versión "mágica") y estas. Como aquí no se consiguen nueces de macadamia desde hace como 3 años, esa receta no la puedo compartir (hasta que alguien me traiga macadamia =D). Como la vida no es tan mala, sí que puedo compartir esta receta. Estas galletas tienen varias cosas buenas: 
  1. son buenísimas
  2. son nutritivas
  3. son súper fáciles de hacer
En verdad no se me ocurren más cosas, creo que sólo me distraigo porque son muy buenas. El día que Wladimir llegó a visitar de Canadá llevé un pote grandote de estas galletas a su casa.... al día siguiente ya se habían acabado. Just sayin'...

Así que ya saben, si quieren hacer unas galletas buenísimas, fáciles de hacer y que les van a hacer quedar extra bien con la gente que las pruebe, esta es tremenda opción.

Paso 1:

Tal vez ustedes viven en lugares donde pueden ir a comprarse un Chai por ahí donde quieran (como en el Caj Chai en Barrio Gótico que es súper agradable y lleno de cosas ricas); pero yo no tengo esa suerte; así que por antojada aprendí a hacerme un Chai casero. La receta es súper fácil. Lo único que les digo es que, si lo van a intentar, compren todo ya molido. No cometan el mismo error que yo, que terminé pasando como 3 horas moliendo cosas.



Los ingredientes:
  • 1/4 taza pimienta negra molida
  • 2 cucharadas más 1 cucharaditas de gengibre molido
  • 2 cucharadas de canela molida
  • 2 cucharadas de cardamomo molido
  • 1 1/2 cucharadita de clavos molidos
  • 1 1/2 cucharadita de nuez moscada molida



Siéntanse libres de perderse un rato tomando fotos de algunas de las especies porque es divertido.



Todo esto lo mezclan junto y guardan en algún frasquito o bolsita hermética. Esta mezcla de especias se llama Chai Masala. Cuando quieran tomarse un chai sólo tienen que mezclar 
  • 1 cucharadita de chai masala
  • 1 taza de agua
  • 1 taza de la leche que prefieran (a mí me gusta muchísimo con leche de almendras e internet me dice que con leche de coco es brutal)
  • 4 cucharaditas de té negro (yo uso uno que conseguí que viene con vainilla francesa; pero cualquier té negro funciona)
  • el edulcorante que prefieran
Todo eso lo mezclan junto, lo ponen a hervir, después de que hierva lo tapan y dejan por unos 5 minutos. Después de esos 5 minutos, lo sirven pasándolo por un coladorsito con huecos bien chiquitos. Pueden agregar más leche o azúcar (o el edulcorante questén usando, pues) si quieren. 

Paso 2:



Volviendo a lo que vinimos. Las galletas.

Los ingredientes:
  • 1 3/4 tazas de harina de trigo
  • 1 cucharadita de polvo de hornear
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 taza (dos barras) de mantequilla o margarina derretidas
  • 1 1/4 tazas de de azúcar morena
  • 1/2 taza de azúcar 
  • 2 huevos grandes
  • 2-6 cucharaditas de leche de almendras 
  • 3 cucharaditas de extracto de vainilla
  • 1 cucharada de canela
  • 2 1/2 tazas de avena
  • 2 tazas de chocolate negro de taza, roto en pedacitos chiquitos
Paso 3:



Echen en un bol majomenos chiquito la harina, el polvo de hornear...



... y la sal. Denle vueltitas y mezclen esa vaina.

Paso 4:


Pongan a precalentar el horno a 375ºF.

Echen la margarina o mantequilla derretida en un bol grande. Yo la derrito en microondas; pero la pueden derretir como quieran.


Vayan agregando el azúcar poco a poco y mezclando esa vaina. Yo lo hice con batidora eléctrica porque soy floja y tal; pero no es necesaria en absoluto. De hecho está de más. Cuando sigan viendo las fotos verán que ahí mismo cambié a mezclar todo con una cuchara normal y ya. 

Como pueden ver, yo usé solamente azúcar blanco; pero la única razón de esa decisión es que hace años que aquí no se consigue azúcar morena. Les prometo que esto sabe mejor con azúcar morena. De hecho si usan 1 3/4 tazas de azúcar morena en vez de la mezcla de los dos azúcares, seguro que las galletas les quedan increíbles. En fin, que no dejen de usar el azúcar morena porque es mágico (¿a?). <3

Paso 5:

Ahora agregan la leche de almendras (pueden usar leche normal; pero el sabor es mejor con leche de almendras). Si ven en los ingredientes, puse entre 2 y 6 cucharadas de leche. Les explico por qué: la cantidad de leche va a definir la contextura de las galletas. Si le ponen menos leche, las galletas van a tener una contextura más infladita clásica, tipo así. Si le ponen más, tendrá una textura más planita y alargada, tipo galleta de subway. Mientras más leche, más plana. 

Como en mi casa prefieren las galletas más bien planitas, yo le eché esta vez 6 cucharadas de leche de almendras; pero cuando hago para otra gente le pongo 3. Ya verán ustedes como las prefieren.


Echen los huevos...



... la vainilla...


... y la canela. Pueden echarle más canela si quieren, la mezcla queda brutal.


Mezclan todo lo anterior hasta que tengan una mezcla homogénea (con una cuchara normal se mezcla perfecto, no sean idiotas como yo).

Paso 6:


Van agregando la mezcla inicial de harina y eso poco a poco y mezclando hasta que tengan una mezcla homogénea y ya mucho más espesa.

Paso 7:


Agregan la avena...



... y el chocolate roto en pedacitos. Una buena manera de romper el chocolate en pedacitos es caerle a golpes con algo pesado. Yo por ejemplo tengo un martillo de esos de suavizar carne que creo que nunca se ha usado para ese fin en mi casa. Con eso le caigo a golpes por un rato al chocolate. Vale la pena igual revisarlo antes de echarlo y con un cuchillo cortar los pedazos medio grandes que queden.


Mezclen toda esa verga y vean como ya tienen un cookie dough bien que tal (que ya sabe súper rico, por cierto). ¿De dónde habrá salido esa vaina de que comer la harina sin cocinar cae mal? Yo me la paso haciéndolo y mi único problema ha sido el reciente de la alergia; pero aparte de eso nada.

Paso 8:


Con mantequilla aparte de la que usaron para la mezcla, engrasen unas 3 bandejas... o una que usarán 3 veces. Esta receta da para muchísimas galletas. Tipo 48, algo así. No tengan miedo de hacer la receta por la mitad si quieren. Da igual. De todos modos son galletas y duran bastante.


Pongan bolitas de galletas en la bandeja. Yo las aplasto siempre un pelo porque en serio me molesta que se inflen demasiado; pero eso ya depende de cada quien. Si les van a poner las 6 cucharadas de leche, sepárenlas más de lo que ven en esta bandeja, porque si no les va a pasar como a mí que se medio pegan todas entre sí y quedan como hexagonales y no tan bonitas.


Metan esa verga al horno. Si las hacen con 6 cucharadas de leche, déjenlas 10 minutos. Si las hacen con menos leche, cocinen entre 9-10 minutos para galletas chewy y entre 12-13 para galletas duritas (cuando las hago con menos leche me parece que el tiempo ideal es 10-11 minutos).


Saquen la bandeja y déjenla enfriar por unos 10 minutos, o hasta que la puedan tocar sin quemarse. Con una espátula sacan las galletas (¿ven lo que les digo de que quedan como hexagonales?).


Noten como la receta da para muchísimas galletas. Noten lo alta que es esta montaña de galletitas y son de las planas. Es tremenda receta para regalar o tener galletas en casa por algún tiempo y para visitas y tal. También para llevarle a gente para consentirlos o quedar bien.
Los de ustedes que tengan sobrinos o niños con los que interactuar a veces, es una buena galleta para meterle avena y cosas nutritivas a niños y que ni se den cuenta (o, en mi caso, a mi mamá, que últimamente come como un niñito).

Lo único malo de estas galletas es lo rápido que se suelen acabar para la cantidad que son (vuelvo a mencionar el caso de las que llevé a casa de Wladimir que no duraron ni un día jajaja).

Disfruten consintiendo y consintiéndose con estas galletitas.

Salú y buen provechó.
<3

sábado, 22 de marzo de 2014

Camarones al coco con mayonesa de sambal oelek

¿A que suena súper exótico eso? ¿A que sí? Me entregué a sonar así super exótico ladilla en el título porque me dio risa xD 

En estados unidos los camarones así se llaman coconut shrimp y son la vaina más común (o eso me dice internet, yo nunca los había comido y sólo los hice porque me tenía que deshacer de un pote de coco rayado que mi papá había comprado sin sentido y que no quería dejar que se dañara). La salsa sí es medio exótica en verdad: una adaptación de un picante de Malasia y Tailandia llamado sambal oelek y, marico, es el secreto de esto en serio. En algún momento del futuro les pondré la receta de mayonesa casera, porque esa salsa con mayonesa casera debe ser la mejor vaina del mundo. 

Esta receta es una cosa bien sabrosa que mezcla de una manera que me agrada bastante el dulce de los camarones hechos así (no esperen un sabor a camarón, no sabe a camarón en verdad) con el picante de la salsa (si prueban la mezcla de sambal oelek sola van a ver lo absurdamente picante que es, es buenísima). Es medio trabajón hacerlo, eso sí; pero si están así con amigos disfrutando de la cocina y quieren tener un súper pasapalo o comida de mientras tanto, es bien que tal. La única parte ladilla en verdad es el proceso de empanizar los camarones porque, verga, es camarón por camarón en tres cosas distintas y yo además lo hice con camaronsitos de los chiquitos. Si ustedes hacen esto, les recomiendo mejor hacerlo con camarones más grandes (pelados y con cola) o hasta con langostinos, para preservar más el sabor del marisco y para ahorrarse trabajo. Originalmente debería ser así; pero lo que yo tenía disponible era estos chiquitos, así que lo hice con estos chiquitos.

No se asusten con mis advertencias, en serio esta vaina es rica y vale la pena hacerla.
Les prometo que en el futuro les pondré más recetas simples también, que noto que me he perdido un pelo en las complicadas jajaja


Paso 1:


Básico, importante, difícil de conseguir por estos lares últimamente y, además, uno de los ingredientes de la receta: una birra <3

Paso 2:




Los ingredientes:

    Camarones:
  • Unos 900 g. de camarones (idealmente de los grandes), pelados, desvenados, con cola (aunque yo usé menos porque me ladillé y me quedé sin coco)
  • 1 botella de querida cerveza (de 12 oz. idealmente, aunque yo le eché un pelo menos)
  • 1 1/2 tazas harina
  • 1 (otra) taza harina
  • 3 cucharadas de mantequilla derretida
  • 1 huevo
  • 1/4 taza de azúcar
  • 1 cucharada de sal
  • 1 cucharada de pimienta negra
  • 2 tazas coco rayado seco

    Mayonesa de Sambal Oelek:

Esta está súper aproximada porque yo la fui haciendo medio al gusto y creo que más o menos esto fue lo que usé, siéntanse libres de adaptar si quieren o lo ven necesario. Esto da para poco picante, si quieren más multipliquen y listo.

  • 2/3 ají picante (más o menos, depende del tamaño del ají y eso)
  • 5 gotas de chili picante o cualquier picante líquido que les guste (si quieren el sabor de moda ahora, internet me dice que sriracha es lo que tal)
  • 1/8 cebolla mediana (es mejor si lo hacen con cebollín o ajoporro; pero yo no tenía)
  • más o menos 4 cucharadas de vinagre
  • un pedacito como de 2,5 cm. de gengibre, pelado y cortadito
  • 1 cucharada de limón
  • 3 cucharadas mayonesa (más o menos, nuevamente, depende del gusto, a mí me gusta más picante, es decir con más mezcla de sambal oelek)
  • 1/2 (otra) cucharada limón

Paso 3:

Lo primero es hacer la mezcla del picante, porque es mejor si estuvo refrigerada. Empiezan haciendo el sambal oelek. Para eso lo que hacen es agarrar el ají, el chili, la cebolla, el vinagre, el gengibre y el limón y licuarlo todo con la batidora de mano.

Olviden tomar fotos de esto.


Maravíllense un rato con lo bonito que es el ají que escogieron, que es como de 3 colores.


Marico, mírenlo en serio, es arrechísimo. No supero este ají.

En fin, olviden tomar fotos en serio de todo el proceso del picante. Descríbanlo sólo con palabras:

Licúen todos los ingredientes previamente mencionados, ya tienen más o menos un sambal oelek (en verdad es una adaptación que yo hice porque soy finísima). Vayan agregándole por cucharadas la mezcla picante a la mayonesa y el limón. Recomiendo jugar con 2 partes mayonesa + limón y 1 parte sambal oelek.

Paso 4:


Disfruten tal vez demasiado la magia de que esta receta empieza con cerveza. Echen la cerveza en un bol.


Agreguen mantequilla...


... el huevo...


... el azúcar...


... la harina, la sal...


... y la pimienta al bol.


Mezclen todo.


Así con afán y goce. 


Hasta que les quede una mezcla homogénea.

Paso 5:


Ahora empieza la línea de producción. Tengan los camarones a mano. Sirvan en un bol la otra taza de harina, en un segundo bol el coco rayado y tengan un plato a mano para ir poniendo los camarones.


Primero meten el camarón en el bol de harina, dándole golpesitos para soltar la harina de más.


Queda así ligeramente cubierto.


Después meten el camarón en la mezcla de la cerveza.


Cubren el camarón por completo. Intenten no ponerle demasiado porque después si no van a comer puro empanizado y nada de camarón.


Después meten el camarón en el bol con coco rayado y le dan vueltitas hasta que esté completamente cubierto de coco.


Ven, arrechísimo.


Vayan poniendo sus camarones listos en el bol que tenían listo para eso.

Paso 6:


Pongan a freír esa vaina en aceite bien caliente. Intenten poner pocos a la vez, evitando que se toquen. Denle vueltitas para que se fría parejo por ambos lados. Fríanlo hasta que esté marroncito/doradito. Como 2 minutos por lado, tal vez un pelo menos.


Les quedarían más o menos así. Repito cuánto mejor queda esto si lo hacen con camarones grandes o langostinos, que es como se debe hacer.




Disfruten un pelo tomando fotos de sus vainas.


 Pongan a freír más. Pregúntense qué carajo es esa cobertura de burbujas blancas tan extrema que les sale ahora. Concluyan que es el coco.

Paso 7:


Saquen su mezcla de mayonesa picante, hundan sus camarones ahí y disfruten, como diana demuestra en esta foto.


Ríanse de que hicieron un montón y se acabaron súper rápido.


Tómenle una foto a diana porque es del mismo color que la pared con escobas.


Pasen como dos horas viendo las ilustraciones especulativas de dinosaurios en este libro increíble que dice "verga men, si dibujásemos los animales de hoy en día como dibujamos los dinosaurios, no tendrían nada que ver, tal vez los dinosaurios en verdad eran una vaina súper más loca de lo que tenemos imaginado; vamos a dibujarlos basados más bien en los animales que se les parecen hoy en día" y disfruten demasiado las propuestas súper locas de como en verdad pudieron haber sido (y toda la información súper interesante que hay en el libro, como que el 25% de las parejas de cisnes son parejas homosexuales).

Salú y buen provechó.
<3